Captan extrañas nubes que presagian sismos antes del terremoto de 6,5 grados en Japón

El terremoto de 6,8 grados en la escala de Richter ocurrido en Japón el 18 de junio desató comentarios en las redes sociales sobre extrañas nubes premonitorias que aparecieron en el cielo de ese país justo horas del evento sísmico.

“Ayer por la tarde. Era una nube de terremotos”, afirmó un testigo de las nubes al compartir sus fotos en Twitter.

Otro usuario escribió: “Hubo un terremoto en Fukuoka, pero ¿están relacionadas con este terremoto? Sería mejor tener cuidado si las nubes del terremoto están fuera”.

A partir de esta cantidad de fotos compartidas sobre las nubes, muchos se preguntaron si ¿Pueden las formaciones de nubes predecir terremotos?

No es la primera vez que se aborda esta cuestión.

En 2015, científicos de EE. UU. e Italia examinaron 4 años de imágenes satelitales de numerosos ejemplos de formaciones de nubes lineales sobre toda Italia, para tratar de establecer alguna relación entre estas y el terremoto de magnitud 6.0 que sacudió el valle del Po en el 2012.

De acuerdo con la Unión Europea de Geociencia, los científicos explicaron que todo comenzó después de varios informes que sugirieron que las formaciones de nubes lineales pueden ser precursoras de terremotos.

Según estos informes, tanto en el terremoto de Italia del 22 de abril de 2012, como en el de Irán del 26 de diciembre de 2003 aparecieron nubes sísmicas.

Luego de realizado el estudio los investigadores concluyeron que no existe una relación estadística obvia entre la ocurrencia de estas formaciones de nubes y los terremotos que ocurrieron en y alrededor de Italia.

En el mismo sentido se pronunció en el año 2018 el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), al afirmar que no tienen relación las nubes y los terremotos, al menos, desde el punto de vista científico.

Sin embargo, en otros casos los propios científicos encontraron la presencia de extrañas nubes previas a algún evento sísmico de importancia.

El terremoto de 7,1 grados de magnitud que azotó la Isla Sur de Nueva Zelanda, a las 4:35 de la mañana del 4 de septiembre de 2010, produjo grandes daños y varios cortes de energía, particularmente en la ciudad de Christchurch.

El científico Vicki Anderson investigó e hizo encuestas sobre los posibles precursores del terremoto en los días previos al terremoto del 4 de septiembre.

Examinó el comportamiento de los animales, el agua, el viento, los dispositivos electrónicos, las nubes, entre otros factores.

Según dijeron los residentes del lugar, previo al sismo aparecieron extrañas formaciones de nubes en medio de un clima quieto y cálido.

El viernes de la semana previa al terremoto, a las 16:30 horas, un residente informó haber visto dos “extrañas nubes como abanicos de arco iris”.

“Sin embargo, todos vieron algo diferente, y es difícil dar un estándar uniforme para la comparación de las formaciones de nubes, que nunca se asocian con los terremotos”.

Las nubes de terremotos o sísmicas, son nubes que se dice que son señales de terremotos inminentes.

Fueron descritas desde la antigüedad.

En la obra Brihat Samhita, del erudito indio Varahamihira (505-587) se comentan una serie de señales de alerta de terremotos, entre las que se incluye la presencia de nubes extraordinarias que aparecen una semana antes algún terremoto.

Fuente:La Gran Epoca

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