¡ALERTA PROFÉTICA! LA JUSTICIA DE TURQUÍA PERMITE CONVERTIR LA BASÍLICA ORTODOXA HAGIA SOFIA EN UNA MEZQUITA

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¡ALERTA PROFÉTICA! El Imperio Turco Otomano, es el último imperio de la historia, representado en los dedos de los pies de la Estatua de Nabucodonosor en el libro de Daniel y en la Cuarta Bestia; no es el Imperio Romano. Con el presidente de Turquía, ya estamos viendo como él está reviviendo este imperio nuevamente (Apocalipsis 17:10-11), islamizando todas las tierras que en un pasado fueron dominadas por ellos. Esta basílica fue construida por la Iglesia Católica Ortodoxa. Estuvo muchos años cerrada como museo histórico, e icóno turístico de la ciudad Ankara en Turquía, y HOY YA SE HA DETERMINADO que será oficialmente una mezquita islámica para adorar a Alá en vez de a Dios como en sus principios. Iglesia: miremos al lugar correcto: a Medio Oriente y no a Europa en los tiempos finales. De Roma y el Vaticano sale el Falso Profeta, pero de la región de Turquía, Siria, Irak, Irán, Jordania, Líbano, Egipto (los antiguos imperios) saldrá “el asirio”, el anticristo de Miqueas 5:5-6.

Aunque el Gobierno defiende que el cambio apenas alteraría el estado actual del templo, sus críticos alegan que la decisión es fruto del empuje populista del presidente.

El antaño mayor templo de la cristiandad pasará al culto musulmán. Otra vez. El Consejo de Estado (Danistay), el equivalente al Tribunal Supremo español, ha dictaminado este viernes que Santa Sofía, que gozaba de un estatus de museo desde su secularización en 1934, puede reconvertirse en mezquita. Aunque el Gobierno de Erdogan defiende que el cambio apenas alteraría el estado actual del templo, sus críticos alegan que la decisión es fruto del empuje populista del presidente en tiempos de crisis económica. Esta misma tarde, Erdogan ha firmado el decreto que coloca Santa Sofía bajo la autoridad de la Dirección de Asuntos Religiosos (Diyanet) y, por tanto, la habilita para el culto.

La monumental mole de ladrillo y mortero, ideada por el ingeniero Isidoro de Mileto y el matemático Antemio de Trales, se completó en el año 537 bajo el imperio bizantino de Justiniano I. Casi un milenio después, con la conquista de Constantinopla por parte de Mehmed II, la maravilla, con su cúpula de 33 metros de diámetro a 55 metros de altura, pasó de ser la mayor basílica del mundo a una de las mezquitas más grandes, símbolo del nuevo poderío islámico del Imperio Otomano.

Las sucesivas reformas del edificio, debido a los terremotos, sirvieron de pretexto para añadir cuatro minaretes al conjunto original o cubrir parcialmente sus símbolos cristianos. Del mismo modo, en 1934, más de una década después de la constitución de la República de Turquía, unos trabajos para descubrir los delicados mosaicos bizantinos convencieron a las autoridades de pasar la jurisdicción del templo de la Dirección General de Fundaciones al Ministerio de Educación, hoy Ministerio de Cultura y Turismo.

Este viernes, el Danistay ha declarado inválida el acta de transferencia, con lo que anula el estatus de museo que cobró Santa Sofía. Ahora, es cuestión de tiempo que la sede, que ya desde 1991 alberga una sala de rezo, que dispone de un imán dedicado desde 2016 y donde puntualmente se han recitado oraciones islámicas -en la llamada Noche del Destino, momento cumbre del mes de Ramadán, o durante el aniversario de la toma de Constantinopla (antigua capital del Imperio Romano)-, recupere los rezos en su principal cámara.

Santa Sofía, como museo, está registrada en la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Es una de las atracciones turísticas del país. En los últimos años ha alcanzado las tres millones de visitas anuales, una situación que la reconversión en realidad no cambiará, según el portavoz presidencial Ibrahim Kalin: “Abrir Santa Sofía al culto no privar a turistas locales o extranjeros de visitar el lugar“, ha asegurado Kalin en una entrevista a la agencia semioficial turca Anadolu.

Está fuera de toda duda que se trate de una pérdida del patrimonio mundial“, ha añadido, subrayando que se preservará la simbología cristiana, que actualmente se combina en el interior con cuatro grandes medallones que representan los cuatro primeros califas del islam suní. Poniendo como ejemplo otras mezquitas icónicas de Estambul (antigua Constantinopla del Imperio Romano) abiertas al turismo en las horas que no son de rezo, y señalando a la catedral de Notre Dame o al Sacre-Coeur, ha insistido en que Santa Sofía podrá mantener dos funciones.

Entonces, ¿qué motiva la controversia? Para muchos analistas, la razón es la fuerte carga simbólica que representa el hecho de islamizar lo que antaño fue secularizadoPocos conceptos simbolizan mejor las reformas laicas emprendidas por Mustafa Kemal ‘Atatürk‘, orientadas en hacer de Turquía un país a imagen de los países europeos, como la secularización de Santa Sofía, la más significativa de las mezquitas de Estambul”, recuerda Soner Çagaptay, experto del Washington Institute.

Lo que Erdogan tiene entre manos“, prosigue, “es la revolución de la religión, con la que intenta hacer retroceder el legado de Atatürk y sus valores. Reconvertir Santa Sofía en mezquita, devolver la religión a la política, significan la prevalencia de su propia revolución y el fin de la revolución de Atatürk. Erdogan es un populista, concluye Çagaptay. “Convertir el museo en una mezquita que devolver a los piadosos, revirtiendo lo promocionado como una injusticia, es la última de las herramientas de su maletín“.

Una encuesta local, hecha por Metropoll, arroja una respuesta curiosa: el 44% de quienes respondieron creen que la cuestión de la reconversión de Santa Sofía se introdujo en los temas del día a día para desviar la atención de los problemas económicos que sacuden el país, escaso de liquidez en los últimos tiempos. La inflación interanual se situó el mes pasado en el 12,6%, desatando temores a una renovada debilidad de la lira. El paro, aunque en el último registro experimentó una ligera caída, se mantiene en el 12,8%.

Muchos observadores apuntan a la economía como el talón de aquiles de Erdogan y su islamonacionalista Partido Justicia y Desarrollo (AKP), heraldos, durante más de una década, del espectacular crecimiento y modernización del país. No en vano, el AKP perdió las alcaldías de Estambul y Ankara el año pasado. Según una encuesta de Turkiye Raporu, el 46,9% de los turcos cree que Santa Sofía debería habilitarse como mezquita. Las urnas decidirán si el poder rezar en ella supondrá un espaldarazo para las aspiraciones de Erdogan de rebasar 2023, cuando Turquía cumpla un siglo, erigiéndose en faro de su refundación islámica (antiguo Imperio Otomano).

Fuente: ElMundo.es

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